lunes, 15 de agosto de 2011

La Salida Propuesta por Chantal Mouffe

1. Chantal Mouffe y la democracia radical.

Democracia Radical: Es un movimiento que reflexiona sobre las formas en que el reconocimiento político puede ser la forma de construir una identidad más sensible a la injusticia.

La democracia radical sirve como espacio de análisis sobre los mecanismos para la superación de la subordinación, que obedece a la necesidad de producir un choque entre concepciones identitarias con la finalidad de construir pactos duraderos en el tiempo.

2. Mouffe: frente al debate comunitarismo liberalismo.

El rechazo de cualquier idea posible de bien común, solo puede darse en el marco de una comunidad política que acepte los principios de igualdad y de libertad.

3. La compresión de la lucha social y el reconocimiento político.

Mouffe, nos dice que la mejor forma de recomponer el orden social, es pactar algo que nos convenga a todos, tomando como base de su tesis la democracia radical muy ligada al feminismo y articulando así las diferentes forma de opresión. Cabe resaltar que en el feminismo es una buena razón para el debate publico así que se busca el conflicto pero sin dejar a un lado el consenso y aquí es donde aparece la democracia, en el punto donde del conflicto se llega a un consenso sin dejar a un lado el esencialismo, ya que al dejarlo a un lado se perdería la posibilidad de hacer parte de un escenario publico y uno de los pasos mas importantes para llegar a la convivencia .

Algo en lo recalca Mouffe, es que los esencialismos son negativos para la política y que la democracia radical lo que busca realmente es corregir los efectos nefastos de la naturalidad liberal y el universalismo en este punto es donde Mouffe sin violencia de por medio busca los mismo que Taylor y Rawls, planteándonos una democracia participativa donde la lucha social consecuente y el conflicto lleven a la convivencia.

4. Del antagonismo al agonísmo.

La filosofía no hay democracia, y con la desaparición de la política desapareció la filosofía como justificador y como marco retorico, también resalta que lo que mueve a la política es el conflicto y así usando a Maquiavelo como guía, expone así al individuo liberal como el republicano cívico buscar una superación, y así buscar el equilibrio entre las dos caras por medio del discurso. 


Políticamente hablando el poder y el antagonismo situándose en Maquiavelo son un camino esencial del conflicto en la prevención de la libertad, y las pasiones dirigidas a los objetivos democráticos, ya que en la política las pasiones y los sentimientos de indignación son más comprendidos.

Mouffe, concuerda con Schmitt en la politica con carácter antagonico, pero de este antagonismo debe pasar a ser un agonismo que permita la superación que dificultan el dialogo político.


La democracia radical exige estén dispuestos a hacer parte de una nación independiente de sus afiliaciones identitarias, por ultimo la autora nos resalta el compromiso de la democracia con el pluralismo si sacrificar la estabilidad política.

5. La apertura del universo político: la revolución democrática.

Para entender la modernidad política hay que distinguir la tradición liberal y la tradición democrática como lo hizo J. Stuart Mill. Él pone por delante la libertad a la democracia. Para él la democracia sólo es un instrumento. Una sociedad donde gobierna una mayoría sobre una minoría puede ser liberal pero no democrática. Son compatibles sólo por el pluralismo. Esto no sólo significa ser tolerante sino también  aceptar el final de una sociedad  jerárquica con una sola definición del bien común. Es necesario también preservar el pluralismo sin sacrificar la estabilidad política.

En una sociedad basada en los principios de libertad e igualdad siempre hay interpretaciones diferentes o alternativas de las relaciones sociales y siempre son conflictivas. Por eso el concepto del bien común no es ni claro ni definitivo pero tampoco de duración, sino el producto de una hegemonía social que refleja las relaciones de fuerza en la sociedad. Para Mouffe el poder político es un espacio vacío. Como los conceptos de libertad y de igualdad siempre pueden cambiar, este espacio es el lugar para el conflicto político en el que los participantes buscan una nueva hegemonía. En la democracia radical sí existen hegemonías. Los valores democráticos (por ejemplo los derechos fundamentales, libertad de la prensa etc.) son expresiones de la  hegemonía de los que tienen el  poder.

La democracia radical vive del conflicto. Éste sirve como motor de la política y con él se pueden renovar los valores democráticos, p. ej. Superar las desigualdades. En este sentido la democracia radical ya no es instrumental como para Stuart Mills sino más bien sustancial y logra que los ciudadanos se identifiquen con el Estado porque representa los intereses comunes. El proyecto de la democracia radical incluye la lucha social y la ve como una lucha por una nueva hegemonía.  Por consecuencia  la democracia radical necesita ciudadanos que ya no persigan sólo sus intereses individuales, sino que se identifiquen con los valores comunes de una nación. Por eso tienen que pasar del “yo” al “nosotros”: esa es la nueva identidad ciudadana de la democracia radical.

El papel de la filosofía en este contexto es apoyar y radicalizar los valores de la libertad e igualdad y dar un sentido común a las diversas luchas. Mouffe rechaza la filosofía del liberalismo como cemento para la cohesión social porque evita concepciones controversias sobre el bien común. 

6. La ciudadanía en un contexto de democracia radical.

El punto de partida del capítulo 6 es el concepto del ciudadano en el liberalismo. Él tiene sus derechos individuales, es protegido por la Ley, pero es pasivo, le falta la identificación con la república. Es sólo un ciudadano entre otros. Su participación política se limita a rituales, por ejemplo en las elecciones. En la sociedad liberal existen formas de exclusión y subordinación por ejemplo la situación de las mujeres. El individuo está más interesado en proteger sus derechos que en la lucha social.

La definición del ciudadano ha cambiado: La ciudadanía en la democracia radical es un principio de articulación, la creación de un “nosotros” para combatir las diferentes formas de dominación. El ciudadano no sólo participa en elecciones, es activo, se identifica con los que combaten con él en un proyecto de nación común, por ejemplo superar situaciones de subordinación, transformar las leyes en el Estado. Él ya no se define sólo  por su estatus legal como en el liberalismo. 

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